Dos sistemas que el laboratorio corre a diario, un caso de cliente, y los métodos con que los ponemos a prueba. Cada uno con su evidencia y sus límites.
A un laboratorio hay que juzgarlo por lo que hace, no por lo que dice de sí mismo. Estos son los sistemas que corremos todos los días, y los métodos con que los ponemos a prueba. La misma regla de las bitácoras: mostrar la evidencia, nombrar los límites.